Leonardo DiCaprio ganó su primera estatuilla hace algunas semanas y con el tiempo han venido las reflexiones en torno a su actuación en la película que lo llevó a la gloria de la academia. ¿Debió haber ganado el Oscar por su interpretación del explorador Hugh Glass? Mucho se ha dicho sobre la carrera de DiCaprio y aunque ya nadie duda de sus capacidades actorales, todos nos preguntamos si era este precisamente el momento para darle el premio.

El problema que ha surgido entre los fanáticos y críticos de cine es que muchos consideran que esta película no le dio suficientes herramientas al actor sobre las que trabajar, considerando que más allá del esfuerzo físico que le representó, no cuenta con muchos diálogos y la mayoría de sus escenas consisten en largas tomas de dolor. Y la película completa se trata de eso. 

Alejandro González Iñárritu hizo un gran trabajo al convertir esta película en una oda a la lucha eterna del hombre contra la naturaleza, pero a cambio la transformó también en una fórmula llena de clichés que intentan demostrar su talento personal, por sobre el desarrollo de los personajes y alguna línea argumental. Hugh Glass aparece entonces como un personaje plano sin evolución, y lo que podría haber sido una historia sobre una venganza feroz se convierte en un poema a la supervivencia. Nada más.

DiCaprio, en el Lobo de Wall Street, creó un personaje lleno de vida y matices, una creación de comedia brillante donde debes luchar contra la simpatía que genera el descaro de este personaje o despreciarlo por la misma razón. Su actuación fue para todos los fanáticos, lejos el personaje más memorable del actor (que no carece de repertorio donde escoger) y la Academia prefirió simplemente dejarlo pasar. Para nosotros, el  Jordan Belfort de DiCaprio en El Lobo de Wall Street es el equivalente al Jack Torrance de Jack Nicholson en El Resplandor, ese personaje que jamás pensarías que lo podría haber realizado otro actor.

Anuncios